viernes, 6 de mayo de 2016

Crónica del Sevilla-Shakhtar

Fuente: Orgullo de Nervion

http://sevilla.abc.es/deportes/orgullodenervion/noticias/sevilla-fc/sevilla-shakhtar-respire-y-digase-yo-vivi-este-sueno-3-1.html

Por ROBERTO ARROCHA, 5 de mayo de 2016 22:59 h.

Es complicado acertar, entre tanta pasión y desenfreno, cómo empezar una crónica de un equipo de leyenda. Eindhoven, Glasgow, Turín, Varsovia y ahora, desde hoy a las 22.54, se une el nombre de Basilea. Cinco ciudades, cinco países y cinco formas de decirle al mundo que el Sevilla, en sólo diez años, no cree en imposibles. Un equipo, una afición que antes de 2006 celebraba con descaro las clasificaciones para jugar una competición europea, es ahora un mito de la misma. ¿Cómo que no se puede…? Mire al Sevilla.Cuando piense que es imposible, observe al Sevilla. Cuando entienda que no hay nada que hacer, analice al Sevilla: desde abajo, construyendo en el 2000 una plantilla para no descender a la Segunda división B, se hizo referente e historia viva de Europa. ¡Claro que se puede!

Ya era el más grande el año pasado tras convertirse en el único conjunto con cuatro títulos en esta competición, pero ahora, ¿qué se puede decir ahora…? la ha vuelto a liar. Lo que los aficionados veían por televisión, ahora lo aprecian en sus casas. Lo que los aficionados ni siquiera soñaban, es ahora la más firme realidad multiplicada por cinco finales europeas. En el Ramón Sánchez-Pizjuán, engalanado hasta las trancas, se volvió a tejer la pasión. Guarden estas líneas por favor… No se puede saber cuándo se verá algo igual. En unas décadas, aquellos que puedan contarlo, recitarán de memoria los nombres de los héroes de Nervión y dirán, con orgullo: “yo viví aquello”. El orgullo del sevillismo ya no cabe en el pecho. Anoche, ¡otra vez!, hizo historia. El 5 de mayo de 2016 es otra fecha para el recuerdo, de esas que anota el aficionado en el calendario. Mes de mayo. Ya apenas quedan días sin borrón.  El 10 de mayo de 2006 fue Eindhoven; el 16 de mayo de 2007, Glasgow; el 14 de mayo de 2014, Turín,; el 27 de mayo de 2015, Varsovia… y ahora, aparece el 18 de mayo de 2016. Europa es sevillista.



Dos goles del gran héroe de la noche, Gameiro, y uno de Mariano, perfilaron la noche mágica. Otra más… El Sevilla comenzó siendo dueño del partido. La fiesta en la grada invitó a los jugadores a comerse al rival, a un Shakhtar Donetsk acongojado y perdido en los primeros minutos. Sin criterio, y abducido por la fuerza de Nervión, los de Lucescu bastante tenían con aguantar la posición. Los de Emery fueron guerreros en los primeros 45 minutos y se vaciaron desde el principio con un sensacional Gameiro, autor del primer tanto del partido cuando apenas había corrido el reloj nueve minutos. El Sevilla de la magia se presentó como hacen los grandes: mandando. Pero el tanto, lejos de traer tranquilidad, le metió en un extraño letargo de apenas unos minutos, suficientes para que el Shakhtar Donetsk lo aprovechara para empatar el partido en el minuto 43 por mediación de Eduardo tras un genial pase de Marlos. Los ucranianos, con menos partidos por el parón invernal en su liga, comenzaron a volar como aviones en



la recta final de la primera parte y el miedo empezó a merodear en Nervión.
Pero de nuevo, en un ejercicio de máxima eficacia, y ya en la segunda mitad, justo cuando apenas se llevaban dos minutos, aparecería otra vez el Monsieur Kevin Gameiro. ¡Gollllllll! Justo cuando más lo necesitaba el Sevilla, un gran pase de Krychowiak, le permitió a Gameiro tras irse del portero poner un 2-1 en el marcador que devolvió la euforia a las gradas. El Sevilla golpeaba de nuevo. Donde más duele. Y como más duele. La fiesta se hizo eterna y Mariano, que llevaba ya numerosos kilómetros de arriba abajo se sacó un disparo desde fuera del área que fue a encajar en la misma escuadra. ¡3-1! Y más, más, más… fiesta. El Sevilla le decía en el lenguaje universal del fútbol a los ucranianos que el Sánchez-Pizjuán es territorio prohibido. Hasta el entrenador del Shakhtar, conocido por sus continuos aspavientos en la zona del banquillo, se metió las manos en el bolsillo y se dedicó a ver el espectáculo de raza y pasión de los locales. Europa es sevillista. ¿Otra vez? Sí. Por favor, haga algo: respire y dígase: ‘Yo viví este sueño”.